Playa de Aro, Palafrugell, Llafranch y Girona.


Jona se va a trabajar de au pair para cuidar de unos niños. Nos hemos decidido a pasar cada fin de semana juntos. Como estamos un poco justos de dinero nos hemos decantado por ir de camping en lugar de AirBnb. Este es el primer fin de semana que pasamos juntos (22-25 Junio del 2024), es San Juan, y el camping Vall d'Or en Playa de Aro es nuestra mejor opción. Tal vez podamos ver los cohetes artificiales!

Playa de Aro es un pueblo costero, vibrante y lleno de turistas en busqueda de fiesta veraniega. Tiene una población total de 8803 habitantes (en 2023), pero en verano es mucho más alta. Es el típico pueblo lleno de pisos para alvergar segundas residencias o turistas, pero también se pueden encontrar casas hermosas.

Así que el viernes preparé el coche con todo el material de camping. Siempre se me olvida algo, esta vez fue el repelente de mosquitos. El sábado por la tarde fuí con el coche a buscar a Jona. Despues de ayudarla a hacer unas gestiones en Barcelona, nos dirigimos a Playa de Aro a eso de las cinco de la tarde. Llegamos al camping sobre las seis o siete de la tarde y, entre montar la tienda y hacer la cena, se nos hizo tarde, estabamos cansados y ya no salimos del camping. Aun así el ambiente del camping era agradable, estaba lleno de gente por San Juan, nos lo pasamos bien juntos. El colchón era cómodo y pudimos descansar bien. Al día siguiente, sábado, ya sí que planeamos mejor el día y decidimos ir a visitar Palafrugell y Llafranc. 


Nuestra instalación en el camping Vall d’Or en platja d’aro.



Mi florecita comiendo unas albondigas de lata del mercadona, deliciosas.



 Domingo, 23 de Junio

Según lo planeado nos fuimos a Palafrugell, fue interesante de ver. Se trata de un pueblo con origenes medievales, tiene una isglesia aparentemente románica pero con una fachada gótica. No tiene muchas cosas para ver, pero sí que tiene un casco histórico. Algo más interesante de ver es Calella de Palafrugell, que es costero y parecido a Llafranc.


Ese mismo Sábado había un mercadillo local, vendían flores, verduras, frutas, vino y conservas. No nos esperabamos que hubiera un mercadillo, y nos encantó darnos con esa sorpresa. Luego de eso nos dirigimos al museo del corcho, en esa misma plaza vimos que también había un museo de arte contemporáneo. Preguntamos los precios, pero cerraban pronto, así que al final decidimos no entrar.


En esa misma plaza nos llamó la atención un piso de lo que parecía ser un arquitecto. Tenía una ventana enorme desde la que se podía ver una silla de diseño y una especie de tablero regulable, tenia herramientas conectadas por brazos metálicos (posiblemente para dibujar). Nos encantan las casas con grandes ventanales.



Mercadillo local de Palafrugell.



Flores del mercadillo.



Plaza donde está el museo de arte contemporaneo de Palafrugell, el museo del corcho, el piso del arquitecto, y Jona.



Plaza al lado de la Isglesia de Palafrugell.


Después de eso nos decidimos perder un poco más por Palafrugell. Encontramos un supermercado de productos eslavos (Ucranianos, Rumanos, Rusos y algo más que no recuerdo). Yo estuve un año estudiando ruso, y me interesa su cultura, así que le dije a Jona de entrar. Estuvimos un rato mirando pero lo único que pensamos comprar fueron unos marshmallow que al final no compramos.


Al salir de ahí, seguimos caminando por un paseo, a lo que en un portal vimos lo que parecía ser una terracita interior. Tenia un pasillo con un recividor donde había una señora hablando por teléfono, aun así nos saludó con la mano. Al entrar se escuchaba música, no entiendo mucho de música pero parecía de los 80s o 90s. Estaba lleno de plantas y hacía sombra. Yo aproximo que habría unas 15 mesas, 7 de ellas estaban ocupadas. Entramos, vimos los precios y salimos; pero era tan bonita que volvimos a entrar. Pedimos dos copas de sangría, un plato de boquerones y pa amb tomata (Senties le llaman), y unas bravas (las mejores de l’empordà ponía en el menú. Para mi un desengaño, pero a Jona le encantaron).


Ese mismo domingo nos dio tiempo a visitar Llafranc. Llafranc es un pueblo donde prima el color blanco, y las casas tienen unas vistas estupendas. En 2009 tenía 316 habitantes -según la wikipedia-, al visitarlo se nota realmente pequeño, parecido a Tamariu. Es tranquilo y acogedor, destacan sus barquitos aparcados a la orilla de la playa y en el mar.


Pusimos dos euros en el parquimetro (1:30h). El pueblo es rápido de visitar, pero es muy agradable quedarse en él a tomar un café. Lo que me pareció más bonito son sus casas de color blanco, el mar y la gente. Hay un paseo que te lleva a Calella de Palafrugell por la costa. En ese camino habían casitas hermosas y discretas. También había un pequeño torreón de piedra, parecía histórico. Llegamos hasta Calella de Palafrugell y nos hicimos una foto juntos.



Yo señalando a un árbol en Llafranch, desde donde comienza el paseo a Calella de Palafrugell.



Jona y los barquitos aparcados en el mar.



Un poste para poner tu camara y hacer un selfie.



Calella de Palafrugell desde el paseito que viene de Llafranch (hacia un poco de frio).

Después de eso volvimos por el mismo camino a Llafranc, y, al llegar, todavía nos dio tiempo a comer una crepe de chocolate negro mirando al mar.  


Luego de eso nos fuimos de vuelta a Playa de Aro. Primero pasamos por el Esclat, que curiosamente estaba abierto ese mismo Domingo. Compramos unas latas de calamares en su tinta y sepia, también un poco de ron "El Mercader", Red Bull y Fanta Limon. Con eso pretendiamos prepararnos para salir de fiesta esa misma noche, San Juan.


Al llegar al camping nos pusimos a picar y tomar, estuvimos hablando un buen rato. La mejor atracción del camping son sus jovenes. No me malentendais, las palomas y las gaviotas peleando también lo son. Nos lo estabamos pasando bien hablando y el ambiente acompañaba. Pero entre el alcohol y nuestra vejez prematura nos dio sueño, y nos dormimos a eso de las diez de la noche.



  Lunes, 24 de Junio 

Hoy, Lunes, nos hemos levantado a eso de las diez, nos hemos duchado, hemos almorzado panecillos -ligeramente fritos- con sardinas y café soluble con leche de avena del Mercadona. En nuestro colchon inflable se duerme genial, pero parece que ya se ha pinchado, estuvo toda la noche desinflandose (o tal vez sea la válvula).


A eso de las once nos dirigimos a Girona, un pueblo bastante más grande de unos 100.000 habitantes. Ahí nos perdimos por el casco antiguo (creo que se llama Eixample Medieval). Me sorprendió que había muchos comercios locales y restauración. También había mucha gente local y turistas paseando. Los simbolos independentistas son presentes en toda la ciudad. El precio de las casas es caro, no tanto como en Barcelona pero se acerca.


Fué muy agradable pasear por sus calles medievales de piedra. Casualmente, encontramos la catedral. La encontramos justo antes de buscarla en el mapa. Unos turistas nos pidieron una foto, y también se ofrecieron a tomarnos una a nosotros. Despues de eso nos dirigimos a cargar los móviles en alguna cafetería, encontramos una donde hacían xuixos así que paramos ahí. Resultaron ser deliciosos, me encanta cuando consiguen hacer que una cosa sepa bien sin demasiada azucar. Obviamente nos tomamos un café con leche cada uno. Estuvimos media hora y nos dirigimos a comer al Udon, con algo de prisa porque ya cerraba. Los dos pedimos Tonkotsu Ramen, necesitabamos caldo para recuperarnos de la resaca de ayer.


Arcos en la Rambla de la Llibertat, Girona.


La Catedral de Girona, es la foto que nos hizo la turista.


Jona tan hermosa sentada detrás de la Catedral de Girona.



Una paloma y una bandera independentista.



Coche Renault detrás de la Catedral de Girona.




Casetes d’Onyar.




Foto desde un mirador en la entrada a la muralla de Girona (al lado de la facultad de psicologia de la Universidad de Girona).


Al terminar el día fuimos a una cafetería en Playa de Aro. Ella tiene que trabajar por las tardes y yo me decidí por comenzar a escribir esta publicación. Quiero recordar nuestras experiencias. Despues de eso dejé todo recogido menos la tienda y el colchon. Hoy es martes, y hemos madrugado porque ella entra a trabajar a las ocho. Ahora mismo estoy terminando de escribir esto desde una cafetería delante del mar en Llafranch, la verdad se siente bien estar aquí escribiendo. Ha sido una experiencia hermosa!



La croissanteria de Llafranc.





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